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Técnicas de estudio

Si estás leyendo esta entrada del blog es muy probable que sientas curiosidad por conocer algunas herramientas que hagan mejorar tu manera de estudiar. Puede que ya lleves un tiempo tocando la guitarra y que tu profesor/a te haya sugerido que trabajes una serie de tareas, ya sean ejercicios técnicos, canciones, solos, o transcripciones. Sea lo que sea que tengas entre manos practicar, la finalidad de este blog no es decirte qué estudiar sino ayudarte en cómo hacerlo de una manera más eficiente.

Como ya comentamos en otras entradas del blog, no es nada recomendable que inviertas horas y horas delante del instrumento si no te fijas en lo que estás haciendo o qué quieres conseguir, ya que la cantidad de tiempo de estudio no se relaciona directamente con la mejora de tus habilidades. Para mejorar debes ser detallista, meticuloso y observador. Si lo que quieres es pasar un rato tocando, no hay ningún problema en ello pero si quieres sentir que durante ese tiempo con tu instrumento has logrado mejorar algún aspecto en concreto, es importante que tengas en cuenta los siguientes consejos. Todos ellos están destinados a que tu tiempo de estudio sea de calidad, pudiendo relacionar directamente los esfuerzos realizados con los éxitos obtenidos, entendiendo por éxito la mejora en algún aspecto musical, ya sea técnico o interpretativo. Pero antes de nada, empecemos con una pregunta:

¿Es bueno hacer ejercicios técnicos o me pongo directamente a tocar canciones?

La respuesta a esta pregunta depende exclusivamente de tu personalidad como músico. Los ejercicios no pretenden ser agradables ni bonitos ya que no son un fin en sí mismo sino un medio para interpretar de manera más eficiente. Dicho de otra manera, su objetivo no es musical sino técnico por lo que tu intención no es practicar ejercicios por el placer de practicarlos sino por obtener algo a cambio. Por este motivo, siempre debes saber qué pretendes conseguir con ellos ya que tener en mente el objetivo a alcanzar con cada ejercicio hará que mientras los estudies puedas focalizar en los elementos más importantes, dejando de lado otros de poco o ningún interés. Hay ejercicios que pretenden mejorar tu precisión (cambios de posición), otros tu elasticidad (estiramientos), otros tu visualización (localización de notas), etc. Sea cual sea la meta del ejercicio, debes tenerla siempre presente y dejar de lado elementos secundarios que podrían distraerte del principal objetivo. 

Como ya hemos comentado, los ejercicios pretenden hacerte mejorar un aspecto técnico concreto. De esta manera, si sabes cuál es su objetivo no necesitarás hacer los mismos ejercicios durante toda la vida. Cuando hayas adquirido la habilidad necesaria para realizar correctamente los ejercicios, podrás pasar página. Es decir, los ejercicios tienen un periodo de caducidad y eso lo determina la superación del mismo. No obstante, si con el tiempo has perdido tu destreza en algún aspecto técnico, siempre podrás recuperar dicho ejercicio para volver a estar en plena forma.

La decisión de practicar ejercicios o pasar directamente a la música depende de cada uno. Hay personas que nunca han realizado ejercicios técnicos y tocan de forma sorprendente. Bajo mi punto de vista, dichas personas han sabido reunir de forma natural los dos aspectos principales: aprender música mientras se fijan en la parte técnica de la misma. Si cuando estás tocando una canción eres consciente de la técnica que permite que puedas tocar dicha canción de la mejor forma posible, eres un afortunado porque no necesitarás hacer muchos ejercicios técnicos ya que la propia música que practiques te ofrecerá los retos necesarios para mejorar. Sin embargo, no todo el mundo es capaz de aislar el apartado técnico de una pieza por lo que los ejercicios puntuales les ayudan a concentrarse exclusivamente en mejorar el aspecto técnico que necesitan en ese momento para luego interpretar de una forma más eficiente.

La gran mayoría de los estudiantes ponen el foco en el resultado final (canción, solo, riff, etc) y no en el proceso para llegar a él por lo que, aunque con el tiempo acaben consiguiendo el objetivo deseado, lo más probable es que hayan desarrollado algún vicio fruto de haber repetido una y otra vez los mismos movimientos defectuosos. Esto implica que todo ese esfuerzo no será aprovechable en futuras tareas ya que, tanto la mano como el oído, habrán memorizado movimientos y sonidos no deseados. 

Conozco a muchos alumnos que disfrutan practicando ejercicios técnicos porque suponen un antes y un después. Y esto es porque les ofrecen algo que la improvisación o el desarrollo del lenguaje no les permiten: objetivos a corto plazo. Pero no pierdas el norte, no quieres convertirte en una máquina de hacer ejercicios. Has llegado hasta aquí para hacer música y debes poner a cada cosa en su sitio y darle a los ejercicios el peso adecuado por lo que éstos nunca deberán sustituir a tu verdadero objetivo: hacer música. No olvides que por muy exigente que sea un ejercicio, poner ese ejercicio al servicio de la música y hacerlo tuyo te llevará todavía más tiempo.

“El problema consiste, pues, en ser creador, la cual trae su propia técnica. ¿Y qué ocurre cuando queréis escribir un poema? Lo escribís; y si tenéis una técnica, tanto mejor. Pero si no tenéis técnica alguna, no importa; escribís el poema, y el deleite está en escribirlo. Después de todo, cuando escribís una carta de amor no os preocupáis por la técnica; la escribís con todo vuestro ser. Mas cuando no hay amor en vuestro corazón, buscáis una técnica, cómo poner las palabras juntas. Señores, si no amáis, no dais en la tecla”. Educando al educador. J. Krishnamurti.

En Plug&Learn hemos diseñado una metodología que incluye una serie de ejercicios clave que te permitirán, con el tiempo, superar los distintos retos que te vayamos planteando. Somos conscientes de que hay muchos más ejercicios posibles pero la idea no es que practiques todas las opciones sino que desarrolles un aspecto técnico y acto seguido hagas música, que es lo que en realidad estás deseando. Pero recuerda que los ejercicios sólo tienen sentido si los superas. Practicar de cualquier manera sin prestar atención a la ejecución no te ayudará a mejorar sino a “acumular ejercicios” y a empobrecer tu técnica. Sólo cuando lo superes habrás adquirido la habilidad deseada y lo más importante, podrás dejar de lado el ejercicio y pasar al siguiente reto. 

La motivación o cómo no perder la ilusión por aprender

La palabra motivación proviene del latín motivus (movimiento) y el sufijo -ción (acción y efecto). Puedes tener ganas de aprender guitarra pero la motivación es fundamental para mantener tu capacidad de estudio, esfuerzo y dedicación en metas a largo plazo. Sin motivación, no existe el trabajo a largo plazo y sólo a largo plazo conseguirás cierto dominio del instrumento. El éxito en la culminación de un objetivo puede tener varias causas o atribuciones:

  • Causa interna (depende de ti): habilidad, esfuerzo, aptitud/predisposición, conocimiento, estado de ánimo o interés.
  • Causa externa (no depende de ti): situación personal/laboral, dificultad de la tarea, suerte u oportunidades.

Cuando un profesor/a observa la ejecución de un estudiante, hay mucha información que no tiene sobre el alumno: esfuerzo, tiempo dedicado, etc. Es decir, lo que observa un profesor/a es la punta del iceberg de una serie de factores que han llevado al alumno a ejecutar de esa manera. Durante mis clases, siempre me acompaña la famosa frase: “en casa me salía perfectamente”. No voy a discutir cómo salen las cosas en casa pero lo que sí puedo decir es que debemos ser conscientes y críticos con cómo estudiamos para poder tener una expectativa de éxito fiable, con o sin la mirada de nuestro profesor/a. Nunca olvidaré la frase de un amigo mío y concertista de cello que me decía: “soy tan bueno como mi último concierto”. Dicho de otra forma, puedes tener una rutina de estudio constante pero si a la hora de plasmar dicho esfuerzo no obtienes los resultados esperados, debes replantearte cómo estás invirtiendo tu tiempo. En definitiva, los conciertos y las clases son una buena vara de medir los logros personales.

“La motivación por el aprendizaje viene determinada en gran parte por los valores que sostienen y justifican dicho aprendizaje, esto es, para qué aprender. De esta manera, la enseñanza no sólo ha de limitarse a transmitir ciertos conocimientos y a formar un mínimo de habilidades y hábitos sino también debería desarrollar el pensamiento, estimular el interés, la curiosidad y el espíritu crítico a través del esfuerzo, la concentración y la paciencia. Una condición necesaria para la eficacia del conocimiento, esto es, el paso de la adquisición de contenidos al desarrollo es la organización de la enseñanza. Ésta ha de tener unos objetivos claros y bien definidos donde el alumno aprenda basándose en unos conocimientos previamente adquiridos y comprendidos y donde el nuevo material se introduzca de manera coherente o interconectada y nunca arbitrariamente”. Manual práctico de técnica guitarrística. Alfonso del Corral.

Ya sea de forma presencial u online, es muy importante que tengas una hoja de ruta, más o menos flexible, que te permita proyectar lo que vas a aprender a corto, medio y largo plazo. Tener esos objetivos en mente hará que mantengas tu motivación por querer superar los pequeños retos que se te planteen en tu día a día y así lograr las metas fijadas que te permitirán dar el siguiente paso con plena confianza. 

“Cuando hemos trabajado duro y hemos triunfado en algo, se nos debería permitir gozar de la experiencia. En mi opinión, el secreto consiste en reconocer que la belleza del goce reside en su naturaleza efímera. Se disipa enseguida. Disfrutamos del éxito mientras aspiramos una profunda bocanada de aire. Luego espiramos, apreciamos la lección aprendida y nos preparamos para emprender la siguiente aventura”. El arte de aprender. Josh Waitzkin.

Haz de la repetición tu mejor amiga

Durante tu aprendizaje no sólo es importante que sepas lo que quieres conseguir, debes poner a tus dedos en acción. De nada sirve que tengas claro el objetivo y no vayas a por él. Eres el maestro de tus dedos por lo que debes pensar qué quieres conseguir con ellos y ponerlos a trabajar inmediatamente. 

“He descubierto que, en general, la gente que dedica su energía a pensar en un planteamiento e insiste en que es demasiado pronto para pasar a la acción se equivoca con la misma frecuencia que la gente que se lanza a la piscina y empieza a actuar enseguida. Las personas que planifican en exceso, simplemente tardan más tiempo en equivocarse (cuando las cosas se ponen difíciles, lo cual es inevitable, se sienten más frustradas por la sensación de haber fallado). Esta forma de proceder tiene un corolario: cuanto más tiempo dediques a diseñar un planteamiento, más tiempo pasarás aferrado a ello. La idea de no pasar a la acción queda incrustada en tu cerebro, como un surco en el barco. Puede ser difícil librarse de ella y encaminarse en otra dirección. Lo cual, con gran frecuencia, es exactamente lo que uno debe hacer”. Creatividad, S. A. Ed Catmull.

La repetición sistemática conseguirá que algo intelectual o conceptual (cómo tocar una escala, acorde, etc) pase a formar parte de tu surtido de automatismos, no necesitando pensarlo más. Es así como funciona la repetición, mejora tu memoria muscular para que no pienses lo que estás tocando y así puedas prestar atención a otros elementos de mayor interés: sonido, dinámicas, etc. Por este motivo, recuerda lo importante de fijarte en los detalles. Repetirás sistemáticamente algo que quieras que tus dedos memoricen para que cuando se genere el automatismo, sea tal y como lo pensaste. Es decir, estudia pensando para luego permitirte dejar de pensar. Piensa qué quieres perfeccionar en tu próximo intento y mejora en cada repetición para acercarte cada vez más al objetivo.

Recuerda que puedes dividir la adquisición de una habilidad en tres fases: 

  1. Fase cognitiva o fase inicial donde se requiere una atención consciente.
  2. Fase asociativa, caracterizada por el perfeccionamiento y la eliminación de errores.
  3. Fase autónoma, donde la habilidad ya no requiere una atención consciente porque se ha vuelto automática. 

El 80 o 90% de lo que acabes tocando en directo será memoria muscular así que no olvides fortalecerla en tu estudio. Estudiar bien implica desarrollar una memoria muscular que te permita superar retos cada vez mayores. Los dedos son muy agradecidos así que si los ejercitas bien, te devolverán esa dedicación en forma de automatismo. 

“Después de practicar por cierto tiempo se da uno cuenta de que no es posible hacer progresos rápidos y extraordinarios. Por mucho que se esfuerce, todo progreso viene poco a poco. No es como salir bajo una lluvia torrencial y saber cuándo ya se está mojado. En la niebla uno no sabe que se está mojando, pero a medida que se camina va mojándose poco a poco. Cuando la mente abriga ideas de progreso es posible que diga «¡oh, este paso lento es terrible!». Pero en realidad no lo es. Cuando nos mojamos en la niebla es muy difícil secarse. Por eso no hay que preocuparse porque el progreso sea lento. Es como estudiar un idioma extranjero. No se lo puede hacer de repente. Repitiendo una y otra vez, se acaba por dominarlo. Así se practica el Soto. Se trata de progresar poco a poco; quizás ni siquiera se espera progresar. Sólo basta con ser sinceros y hacer un esfuerzo total en todo momento”. Mente Zen, mente de principiante. Shunryu Suzuki.

Divide y vencerás

Siempre que estudies un tarea es muy importante que la fragmentes. Dependiendo de su dificultad, deberás dividirla en más o menos partes que trabajarás de forma aislada. Estos fragmentos de información (“chunks”) te permitirán recordar mucho mejor el conjunto global de la tarea y lo que es más importante, practicarás las necesidades concretas de cada fragmento de información por separado para que luego todo se una de forma continua y fluida. Si eres de los que memoriza un número de teléfono agrupando los dígitos de dos en dos o de tres en tres, ¡estás utilizando chunks!

Recuerda que uno de los aspectos más difíciles en guitarra es trabajar los enlaces, es decir, unir varias partes diferentes sin que se perciba una interrupción. Por este motivo, el “chunking” o agrupación significativa de elementos, puede conseguir que tu cerebro asocie unas necesidades técnicas para cada fragmento y te resulte más fácil enlazarlos. Además, el “chunking” te permitirá focalizar en fragmentos concretos y repetir hasta fortalecer tu memoria muscular. Es probable que a lo largo de la mañana no te hayas podido aprender toda la tarea pero de lo que puedes estar seguro es que lo que hayas estudiado estará bien aprendido, no se te olvidará y sobre todo, lo podrás aprovechar en el futuro.

“Todo estudioso debería saber que la verdadera maestría sólo se alcanza cuando se decide delimitar el propio ámbito de estudio”. Ensayos sobre la libertad y el poder. Lord Acton.

Si eres estudiante de Plug&Learn, te habrás fijado que aprendes las escalas con el sistema del “chunking”. El motivo es que cuando aprendes una escala en el ámbito de una octava (chunk) es muchísimo más fácil visualizar las notas importantes para cada acorde ya que piensas en modo “micro”. Si después quieres continuar dicha escala en la siguiente octava (combinación de chunks), no tienes necesidad de recordar el modelo entero (modo “macro”) sino aprender a enlazar los modelos pequeños que previamente ya conocías…¡y que son siempre iguales! Por otro lado, el “chunking” te permite tener en mente únicamente la información que vas a necesitar: si quieres una frase en una octava usas un “chunk” y si quieres una frase de más de una octava, combinas varios “chunks”. Nunca “cargas” con más información de la que vas a utilizar, permitiendo así que tu mente esté más despejada y concentrada en elementos de mayor interés. 

Recuerda que más adelante utilizarás las escalas para improvisar y es muy importante que seas ágil visualizando las notas que quieres. Todo aquello que no veas con claridad es muy probable que no lo toques ya que el cerebro no arriesga tanto como nos gustaría. Por este motivo, acostúmbrate a cargar con el mínimo número de notas para estar más cómodo o dicho de otra manera, acostúmbrate a visualizar únicamente aquellas notas que quieras utilizar. No tiene sentido esforzarse en ver todas las notas una escala a lo largo de las seis cuerdas si únicamente vas a tocar tres de ellas. Busca la mayor eficiencia en tu visualización.

Monitorización o retroalimentación inmediata

Cuando asistes a clases presenciales y ejecutas un pasaje, tu profesor/a te puede dar consejos sobre cómo has tocado, evitando que repitas sistemáticamente un error que no habías detectado. Sin embargo, aprender guitarra online no permite esta retroalimentación inmediata por lo que debes estudiar de forma responsable, repitiendo de manera que puedas informarte de si estás yendo por el buen camino. Recuerda que aprender consiste en poder decirte que estás haciendo bien las cosas. No obstante, si te quedas atascado, puedes plantear tus dudas en el foro y seguro que conseguimos ayudarte.

“Ser maestro quiere decir abrir caminos, señalar rutas que el estudiante ha de caminar ya solo con su trabajo personal, animar proyectos, evitar pasos inútiles y, sobre todo, contagiar entusiasmo intelectual”. Sobre la educación. Emilio Lledó.

Una buena manera para asegurarte el éxito es mediante el “chunking” ya que al fragmentar la tarea completa en partes más pequeñas, es más fácil que detectes si cada una de ellas las estás tocando perfectamente. Al unir las diferentes partes, debes confiar en que la memoria muscular va a realizar cada parte de la forma correcta. Sin embargo, en ocasiones ocurre que sabes tocar el fragmento A y el fragmento B pero la suma de ambos (A+B) no te sale. Si es así, repite únicamente el final de A y el principio de B para focalizar en el enlace.

En el aprendizaje online es crucial atender a los consejos de tu profesor y tratar de no olvidar los elementos clave ya que los repetirás mentalmente para tenerlos presentes durante la ejecución de cada tarea. Una vez memorizados los consejos, la repetición por partes conseguirá que tus dedos naturalicen los movimientos gracias a la memoria muscular.

Intensidad de los ejercicios

Para mejorar, necesitas que los ejercicios propuestos exijan el máximo de ti mismo. Soy consciente de que practicar ejercicios que te salgan perfectamente puede resultar muy gratificante ya que a todos nos gusta saborear el éxito. Sin embargo, ese tipo de ejercicios no te ayudarán a mejorar sino a estancarte por lo que necesitas siempre buscar nuevos retos. 

“En el cerebro, cuanto mayor es el reto, mayores son los cambios, pero solo hasta cierto punto. Diversos estudios recientes han mostrado que el aprendizaje de una nueva destreza es mucho más eficaz de cara a desencadenar cambios estructurales en el cerebro que limitarse simplemente a seguir practicando una destreza que ya se ha aprendido. Por otra parte, forzar el cerebro demasiado y durante demasiado tiempo puede llevar al agotamiento y a un aprendizaje ineficaz. El cerebro, como el cuerpo, cambia más deprisa en el punto óptimo en el que se ve un poco forzado más allá de su zona de confort, pero no excesivamente”. Número uno. Anders Ericsson.

Por lo tanto, debes ser responsable. Un ejercicio que te supere técnicamente puede resultar muy frustrante ya que puedes verte bloqueado en el mismo punto durante meses. Recuerda que la mayoría de los problemas que te puedes encontrar ante un nuevo reto se pueden resumir en tres factores: 

  1. Problema de concepto: que no tienes una noción clara de qué hacer.
  2. Problema de transmisión: que tu respuesta motora no funciona con la suficiente rapidez.
  3. Problema de realización: que no tienes la técnica adecuada. 

No olvides que encontrar el equilibro entre sentirse retado pero no frustrado es la clave a la hora de seleccionar las diferentes tareas. En Plug&Learn hemos diseñado un programa “paso a paso” que nos permite detectar en qué punto te has quedado bloqueado. Por lo tanto, si esto ocurriera podríamos ayudarte a resolver tus problemas de una forma muy concreta, basándonos en los ejercicios previamente superados. 

La velocidad, ¿un sueño inalcanzable?

Tocar rápido es una de las cuestiones que más inquietan a los guitarristas y en algún momento todos nos hacemos la pregunta de cómo ser más veloces. En lugar de hablar de cómo conseguir la velocidad, me gustaría hablarte de qué elementos intervienen para que la velocidad no tenga lugar. 

Cuando aprendes una nueva tarea, debes primero tomar decisiones respecto a qué dedos quieres utilizar, dónde vas a tocar las notas, la dirección de la púa, etc. Todos estos elementos, aunque no parezcan importantes, son la clave para mejorar tu velocidad. Recuerda que la mayoría de tus movimientos acaban siendo veloces porque son automáticos, y son automáticos porque en el momento de aprenderlos, todos los elementos que había en juego eran siempre los mismos. Por este motivo, antes de practicar una tarea, debes decidir cómo quieres hacerla y seguir siempre ese camino. El hecho de tocar cada vez de una manera, cambiando la digitación o la dirección de la púa, provoca que en el momento de pasar a la acción, tu mente tenga que decidir rápidamente qué opción utilizar, provocando tensión en las articulaciones e interrupciones en la interpretación. 

Por lo tanto, tocar deprisa implica que liberes a la mente por lo que sólo lo lograrás cuando dejes de pensar. El pensamiento y el sobreanálisis te frenará por lo que antes de querer tocar deprisa, debes despejar cualquier duda sobre cómo vas a tocar. No pienses en tocar deprisa, piensa en hacer siempre las cosas de la misma manera y los dedos te recompensarán con la memoria muscular necesaria para tocar con fluidez de movimientos, con relajación muscular y por ende, con velocidad.

“Muchas personas creen que la disciplina, la estructura y la formalidad no son compatibles con la creatividad. Esto se debe a que se han acostumbrado a pensar que la creatividad consiste en liberarse de todas las restricciones para dedicarse a dar vueltas, con la esperanza de que tarde o temprano les llegue la inspiración. Sin estructura y disciplina todo se reduce a una agitación generalizada que, ocasionalmente, puede producir algo conveniente. La estructura y la disciplina incrementan la eficacia de cualquier proceso”. El pensamiento creativo. Edward De Bono.

El metrónomo y la mejora de la pulsación

Uno de los aspectos más importantes en música es tener una buena pulsación o un buen tempo. La pulsación te permite interpretar correctamente las distintas figuras rítmicas ya que éstas tienen una duración que está directamente relacionada con el número de pulsos: una redonda son cuatro pulsos, una blanca son dos pulsos, etc. Por lo tanto, si no tienes una pulsación constante, tus cuatro pulsos durarán más (o menos) que los cuatro pulsos de otro músico y por lo tanto, nunca tocaréis sincronizados. De esta manera, el trabajo de la pulsación logrará que las figuras rítmicas duren el tiempo acordado para todos los músicos por igual. 

El metrónomo (o una caja de ritmos) te permitirá trabajar teniendo una pulsación constante de fondo. Tienes que pensar en él como un músico más, escúchalo e intúyelo. Él no se acelera ni se retrasa. Además, el metrónomo te permite subir gradualmente la velocidad de la pulsación para asegurarte de que tus habilidades están siendo mejoradas. Si empiezas una escala a 60 bpm (beats per minute = pulsaciones por minuto) y terminas a 70 bpm, puedes asegurar que has mejorado tu marca personal.

Conclusiones 

Si has llegado hasta aquí habiendo leído todo el artículo, ¡te felicito! Después de ofrecerte todos los consejos, puede que te quedes bloqueado en tu próxima sesión de estudio y pienses, ¿estaré estudiando bien? Por este motivo, quiero recordarte los puntos más importantes y animarte a ir perfeccionando poco a poco tus técnicas de estudio:

  1. Elige una tarea que te motive y que te suponga un reto.
  2. Fragmenta la tarea para estudiar cada parte en detalle.
  3. Decide qué dedos y que dirección de púa vas a utilizar. 
  4. Repite para desarrollar automatismos fijándote en eliminar los errores poco a poco.
  5. Utiliza el metrónomo para valorar tus habilidades en base a un tempo dado.

Espero que estos consejos te ayuden a mejorar y sobre todo, que te acerquen cada vez más al guitarrista que te gustaría ser. ¡Nos vemos en clase!

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